Sección de ruido: Cuando se acumulan numerosas actividades en una zona

Terraza de una actividad En la sección semanal sobre ruido en Es Radio Málaga, hemos hablado de qué puede hacer un particular que sufre molestias de ruido no por una actividad, sino por una acumulación de actividades localizadas en una zona.

Este es un problema de solución compleja, pero como casi todo en acústica tiene solución, ya sea dedicando más o menos esfuerzo.

La dificultad en este caso viene por la gran cantidad de agentes implicados. Una zona como esta existe prácticamente en cada gran ciudad: barrio residencial, de calles por lo general amplias con espacio de sobra para terrazas, y muchos locales comerciales que poco a poco van siendo ocupados por restaurantes, cafeterías y bares de copas.

Al final, se convierte en un punto de concentración social y de ocio, muy atractiva para el usuario debido a la amplia oferta. Claro está, esta acumulación de actividades produce un impacto acústico en el entorno que afecta irremediablemente a los residentes.

Así que por una parte tenemos a los propietarios de las actividades, y por otro a los vecinos. Pero hay otro agente más, con un papel fundamental: el ayuntamiento, que es el que concede las licencias de apertura y terrazas, y debe velar por el cumplimiento de la disciplina en materia de acústica en el término municipal.

Es más probable que en un grupo de actividades haya alguna que incumpla la legislación en materia de ruidos, por una simple cuestión de probabilidad estadística. Pero aún así, existe la posibilidad de todas y cada una de las actividades, de forma individual, cumplan a rajatabla la reglamentación acústica, y a pesar de ello el conjunto de actividades en sí produzca niveles por encima de lo permitido.

En este caso, estaríamos hablando de una Zona Acústicamente Saturada, que requiere una especial implicación por parte del ayuntamiento.

Hay dos vías fundamentales para un vecino que quiera reducir el ruido que recibe debido a un conjunto de actividades, la administrativa y la judicial. Los primeros pasos son comunes a ambas rutas:

1

 ASOCIARSE 

No debería ser así, pero es más difícil ser escuchado si actuamos de forma individual que si formamos un colectivo. Así que nuestra primera recomendación es organizar un grupo de afectados, ya sea implicando a la comunidad de propietarios, o bien formando una asociación de vecinos afectados o concienciados por el ruido. A partir de aquí, cada escrito y cada acción llevará la firma del colectivo.

2

NOTIFICAR AL AYUNTAMIENTO 

Incluso si optamos por la vía judicial, es conveniente notificar al ayuntamiento de que un grupo de vecinos está sufriendo un problema de ruidos. Los técnicos del ayuntamiento no tienen por qué saber que existe un conflicto en materia de ruidos, y puede que ese sea el motivo de que no se hayan tomado medidas efectivas hasta el momento. De esta forma se consiguen dos cosas: demostrar buena fe, y contar con una fecha a partir de la cual el Ayuntamiento no puede alegar un desconocimiento del problema. Y sobre todo: con un poco de suerte, este aviso sirve para poner en marcha los engranajes para resolver el problema.

Es en este punto donde podemos parar, confiando en la labor del ayuntamiento que, una vez avisado del problema, debe ponerse en marcha para tratar de resolver el conflicto.

Nuestra experiencia nos dice que esta vía es lenta, y por desgracia, a menudo improductiva. Los técnicos municipales suelen estar saturados de trabajo, y no siempre disponen de los medios técnicos y económicos necesarios para resolver el problema. Es más, si se trata de una Zona Acústicamente Saturada, es probable que sea necesario sacar a concurso el estudio acústico necesario para la declaración y para los planes de acción posterior. Demoras y más demoras.

Aquí podemos comenzar la vía judicial, cuya ruta sería así: 

3

CONTRATAR UN ABOGADO ESPECIALIZADO 

No podemos saber de todo en esta vida, y los abogados tampoco. El ruido es una cuestión muy técnica. Medirlo de forma correcta es complejo, y la legislación en materia de contaminación acústica no lo es menos. Así es que muy recomendable contar con los servicios de un abogado experto en cuestiones de ruido, que tenga nociones básicas de cómo se realiza un ensayo acústico y que conozca en profundidad la legislación y reglamentación asociada. 

4

REALIZAR ENSAYOS ACÚSTICOS 

Si vamos a comenzar un pleito, necesitamos un argumento sólido en el que basarlo. En este caso, nada mejor que un ensayo acústico que demuestre que se está produciendo una superación de los valores máximos admisibles de ruido en la zona. Existe un gran número de ensayos que pueden llevarse a cabo, y habrá alguno más recomendable que otro en función de cada caso. Nuestro Laboratorio de Acústica puede asesorarle de forma gratuita y sin compromiso de cuál sería el más indicado en su situación particular. Tan sólo tiene que contactar con nosotros.

5

INICIAR PROCESO JUDICIAL 

...y paciencia, porque esta vía tampoco es instantánea, aunque suele demorarse menos que la vía administrativa. En este caso, el abogado le indicará cuál es la mejor estrategia en su caso, que puede suele ser contencioso-administrativo o civil. Por lo general, como acusados se incluye no sólo a las actividades sino también al propio ayuntamiento, por inactividad ante un conflicto en materia de ruido que debería resolver. De ahí que sea tan importante notificar como primer paso.

Sea cual sea la ruta, es importante dar el primer paso lo antes posible. El final estará lejos, pero si no comenzamos a andar no lo alcanzaremos. Y por distante y esquivo que pueda parecer, no será el primero en conseguir la solución a su problema de ruidos.

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