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Impresiones sobre el ruido urbano
El 20 por 100 de la población europea está expuesta a niveles superiores a 65 dBA
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Para señalar la importancia del ruido basta con citar algunos datos que han aparecido en dos publicaciones internacionales. En el Libro Verde sobre el Ruido publicado en 1996 por la Unión Europea se indica que el 30 por 100 de la población europea está expuesta a niveles superiores a 55 dBA y destaca que las pérdidas económicas provocadas por el ruido oscilan entre 13.000 y 38.000 millones de euros. Tres años después la OMS publicó una Guía sobre el Ruido Urbano donde se refleja que el 20 por 100 de la población en países desarrollados está expuesta a niveles de ruidos superiores a 65 dBA. Estos datos permiten reflexionar sobre la importancia social y económica de la problemática del ruido en los países desarrollados.
Recientemente se han publicado Directivas y leyes para controlar el ruido urbano. Las normativas pretenden luchar contra el ruido emitido por los medios de transporte, por el tráfico rodado, ferroviario y aéreo y por el ruido ocasionado por el emplazamiento de actividades industriales y de ocio cuyo objetivo es disminuir las molestias originadas por ruido y evitar trastornos del sueño.
Pero...surge una pregunta: ¿Qué precio está dispuesta a pagar la sociedad por el silencio?. Aunque resulta difícil traducir a euros los costes debido a la pérdida de la audición, al ocasionado por la perturbación del sueño, al coste de las jornadas perdidas por ruido y al originado por la implantación de medidas correctoras, los expertos estiman que el coste social del ruido en la comunidad europea oscila entre 2 y 5 billones de euros.
No obstante, la respuesta al interrogante es una cuestión que nos afecta a todos. El objetivo de las leyes contra el ruido es prevenir, vigilar y corregir las situaciones de contaminación acústica para evitar y reducir los daños que de ésta pueden derivarse para la salud humana, los bienes y el medio ambiente. Las leyes deben regular las actividades que generan afección sonora y establecer los límites de los emisores sonoros. Los funcionarios deben vigilar el cumplimiento eficaz de las normativas. Los técnicos deben aplicar sus conocimientos para reducir eficazmente los niveles de ruido. Los urbanistas intervienen mejorando la movilidad de los ciudadanos, los arquitectos y constructores diseñando y construyendo edificios y viviendas suficientemente aisladas de ruidos molestos y acústicamente confortables.
Y finalmente los estudiosos, deben poner un poco de orden en el complicado panorama de parámetros, índices y valores límites que se emplean en acústica. Es necesario ordenar y actualizar conceptos que se mezclan de saber y de ignorancia. La tarea consiste en aportar claridad a los conceptos y a las definiciones. Las ideas arrastran las palabras aunque se ignore la gramática. Las palabras deben ser sencillas y evitar la retórica para no confundir al lector. En acústica existen pocos dogmas, sólo unos principios básicos en los que se fundamenta la teoría del ruido. Es fundamental abordar la problemática del ruido mediante la información y concienciación de los ciudadanos. Todos somos sufridores y causantes de los ruido. No se trata de reflejar opiniones mejor o peor fundadas, los problemas de la contaminación acústica se resuelven aportando ideas.
Comprender el fenómeno de ruido con precisión es una tarea difícil. Los profesionales recurren a analogías para explicar algunos conceptos complicados. Así, un símil eléctrico se utiliza para entender la relación entre la potencia de un calentador y la temperatura en distintos puntos de un local, cuando se incrementa la potencia eléctrica, la temperatura en todos los puntos aumenta; de igual forma, se puede explicar que la variación de los niveles de presión sonora disminuyen 3 dB cada vez que se duplica la distancia entre el foco y receptor, aunque existen fórmulas y ábacos más o menos complicados para calcular con exactitud dichas relaciones.
Pero no siempre es posible alejarnos de la fuente sonora. Para resolver los problemas de ruido es necesario considerar otros factores como reducir el ruido en los focos, actuar sobre el medio de transmisión del ruido, mejorar el aislamiento de los edificios, estudiar la movilidad dentro de las ciudades, analizar el tráfico rodado y finalmente actuar sobre la planificación urbanística estudiando la compatibilidad entre los distintos usos del suelo. En resumen, se trata de aplicar procedimientos y técnicas de control eficientes para conseguir un adecuado ambiente acústico.
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